Tener coche de empresa suena a beneficio: no pagas la compra, no te preocupas del seguro ni del mantenimiento. Pero lo que casi nadie te explica es que, uses el coche mucho o poco, Hacienda lo considera siempre un ingreso en especie. Y eso puede acabar jugando en tu contra en la declaración de la renta.
Lo que Hacienda considera un ingreso en especie
En materia fiscal no importa tanto si conduces el coche o lo dejas aparcado, sino el simple hecho de tenerlo a tu disposición. Según la Ley del IRPF (artículos 42.1 y 43.1), los vehículos de empresa se valoran aplicando, por lo general, un 20 % anual de su valor de mercado o de adquisición, lo uses o no. Ese importe se suma a tu base imponible como si fuera un extra de tu sueldo, y esto acaba repercutiendo en tu salario neto, que se reduce en consecuencia.
La normativa es clara: si el coche está disponible fuera del horario laboral, se entiende que puedes usarlo para fines personales, aunque apenas lo hagas. Por eso prácticamente siempre tributa como renta en especie.
Un buen ejemplo es la consulta vinculante V0228/2025, en la que un trabajador alega que tiene coche de empresa pero solo lo utiliza para trabajar, ya que tiene coche propio para su vida personal. Sin embargo, la compañía le imputa como renta el 80 % del valor del vehículo y Hacienda concluye que, al estar a su disposición todo el tiempo, debe tributar igualmente.
Por tanto, queda constancia de que el coche de empresa puede ser útil, pero no es un regalo fiscal. Que antes de aceptarlo, conviene calcular bien su impacto, porque aunque no lo uses apenas, casi siempre tributa como si fuera un beneficio real en tu nómina.
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