Con la aprobación de la Orden PJC/297/2026, ya tenemos el marco completo de cotización para este año. No es una revolución, pero sí un ajuste importante en muchos puntos que, sumados, impactan directamente en el coste laboral y en cómo se gestionan las nóminas.
Además, hay un detalle clave: muchas medidas tienen efectos desde el 1 de enero, aunque la orden se haya publicado en marzo. Es decir, no es solo entender las reglas sino revisar lo que ya se ha hecho.
Un entorno continuista… pero más exigente
La orden parte de prórroga presupuestaria, pero aterriza cifras concretas teniendo en cuenta el nuevo SMI, el MEI y la cotización de solidaridad.
Esto se traduce en algo muy práctico: las bases y los costes reales suben, especialmente en salarios bajos (por el SMI) y altos (por la solidaridad).
Régimen General: ojo con las bases
Se fija una base máxima de 5.101,20 € mensuales y una mínima que, en muchos casos, queda en 1.424,40 €.
👉 Aquí está uno de los puntos críticos de 2026: empresas con sueldos cercanos al SMI o categorías bajas pueden encontrarse con bases mínimas que ya no cuadran.
El coste real no es solo el 28,30%
Aunque el tipo por contingencias comunes se mantiene, el coste total incluye más piezas que muchas veces se pasan por alto:
- MEI: 0,90%
- FOGASA: 0,20%
- Formación: 0,70%
👉 La suma de estos “extras” es lo que acaba elevando el coste empresarial real.
Temporalidad: pequeño recargo, gran impacto
Se mantiene la penalización a contratos muy cortos: 33,62 € adicionales en contratos inferiores a 30 días.
Puede parecer poco, pero en sectores con alta rotación (hostelería, comercio, campañas…) no es nada despreciable.
MEI y solidaridad: ya pesan de verdad
Dos conceptos que hace poco eran casi residuales ahora son clave:
- El MEI (0,90%) ya tiene impacto directo en todas las cotizaciones
- La cotización de solidaridad introduce tramos adicionales para salarios que superan la base máxima
👉 En la práctica: los salarios altos ya no solo topan sino que ahora también cotizan más por encima del tope.
Autónomos: más control, más precisión
El sistema por tramos sigue consolidándose, con una base máxima igual que en el Régimen General (5.101,20 €).
Pero lo importante no es solo la base: el coste final incluye contingencias comunes, profesionales, MEI, cese de actividad y formación.
Además, la orden introduce algo relevante: algunos perfiles (administradores, colaboradores o quienes no declaran ingresos claros) pueden mantener la base de 2025 o ajustarse a las nuevas reglas.
Donde más errores se cometen
No suele ser en un mes “normal”, sino en situaciones como:
- Incapacidad temporal
- Maternidad/paternidad
- Reducciones de jornada
- Reanudaciones de desempleo
👉 En estos casos, la base no desaparece, se recalcula. Y es donde más fallos se ven.
Empleados de hogar: detalle clave
Se actualiza la escala de bases, pero lo importante es esto: la retribución mensual debe incluir pagas extra prorrateadas.
Un error aquí puede hacer que se cotice en un tramo incorrecto.
Regularizaciones: lo más urgente (y olvidado)
La orden regula cómo ingresar diferencias sin recargo, pero con condiciones y plazos. Esto es, no basta con saber cuánto hay que cotizar sino revisar lo cotizado desde enero y regularizar bien.
En resumen
2026 no rompe el sistema, pero sí lo ajusta en tres direcciones claras:
- Más coste real (por acumulación de conceptos)
- Más presión en salarios bajos y altos
- Más necesidad de revisar y ajustar cotizaciones
¿Quieres conocer todos nuestros servicios en materia laboral? Clic aquí para verlos.
¿Quieres contactar con uno de nuestros expertos? Hazlo en este enlace.